Analizar una ruta te dice cómo es. Race Strategy te dice cómo la vas a correr. Es la diferencia entre saber que hay 2.700 metros de desnivel y saber a qué hora vas a estar arriba, con qué frío, con cuántos geles encima y cuánto margen te queda hasta el siguiente corte.
Esta es la pieza central de TrackLAB. Este artículo explica qué es, qué hace por dentro y qué te llevas puesto el día de la carrera.
Qué es
Race Strategy coge el GPX que acabas de subir y lo convierte en un plan concreto: ritmos kilómetro a kilómetro, horas de paso reales, qué comer y beber y cuándo, qué temperatura vas a encontrar en cada punto, qué material llevar y qué le va a pasar a tu cuerpo por el camino.
No es un resumen bonito del recorrido. Es la respuesta a las preguntas que te haces la noche antes y que normalmente acabas contestando con una hoja de cálculo, un roadbook fotocopiado y bastante fe.
Un solo número manda
La portada de Race Strategy tiene un número grande: cuánto vas a tardar. Es la única cifra por la que se abre un plan de carrera y la que le cuentas a un amigo, así que todo lo demás se subordina a ella.
Dos detalles que importan:
- Si no has pedido un objetivo de meta, ese número se llama estimación y lleva su sello. Solo se llama «objetivo» cuando lo has puesto tú.
- El número grande es siempre el del plan que estás viendo. Si cambias de estrategia, cambia arriba. Nunca hay una segunda estimación en paralelo diciendo otra cosa.
Debajo está el abanico: dónde cae ese tiempo entre las tres variantes, para que veas de un vistazo cuánto te separa de salir frenado o de arriesgar. Puedes arrastrar el punto para fijar tu hora de meta, o pulsar una de las tres.
¿Qué día llevas?
Las tres variantes no se llaman «conservadora», «objetivo» y «agresiva». Se llaman Día malo, Día normal y Buen día.
El cambio no es cosmético. «Conservadora» y «agresiva» son jerga de entrenador: le piden a alguien que elija una táctica cuando lo que de verdad sabe es cómo se encuentra. Y «objetivo» era peor, porque en la misma pantalla ya existe el objetivo de meta —«quiero bajar de 11:30»— y eran dos cosas distintas con el mismo nombre.
| Variante | Qué significa |
|---|---|
| Día malo | Piernas pesadas: sales frenado y llegas. |
| Día normal | El ritmo que marca tu perfil. |
| Buen día | Todo rueda y te dejas ir. |
Elijas la que elijas, se recalcula todo lo de abajo: ritmos, horas de paso, avituallamiento, material y márgenes. No es un filtro visual; es otro plan.
Y una advertencia que está escrita en la propia pantalla: salir fuerte acelera la degradación del final. Compara el «inicio → final» de cada variante y verás lo que cuesta de verdad arrancar rápido.
Las seis pestañas
Ritmos
Distancia, desnivel del tramo, ritmo objetivo y hora de paso acumulada. Los ritmos no son planos: llevan dentro la pendiente de cada kilómetro y la fatiga acumulada, así que el mismo kilómetro tiene un ritmo distinto según cuándo llegues a él. En rutas largas los kilómetros se agrupan para que la tabla siga siendo legible.
Avituallamiento
Qué tomar y cuándo, hora a hora: carbohidratos, agua y sales, con el kilómetro aproximado en el que estarás. Se ajusta a la duración estimada y a la temperatura prevista, porque con calor la necesidad de líquido y de sodio se dispara. Necesita tu peso en el perfil: sin él no hay gramos por hora que valgan.
Meteo
Aquí está una de las cosas que no vas a encontrar en un roadbook. La previsión no se da «para la carrera»: se da punto por punto, a la altitud real de cada cima, collado y valle, y a la hora a la que tú vas a pasar por allí. Te marca el punto más frío del recorrido y te dice desde qué kilómetro hasta cuál vas de noche.
Día de carrera
Hora de salida, cortes oficiales y puntos críticos. Los cortes los metes tú (kilómetro y hora límite) y ves tu margen real en cada uno según el día que hayas elegido. Si un corte sale ajustado, te enteras en el sofá y no a mitad de carrera.
Material
Una lista que combina lo que piden prácticamente todas las carreras de montaña con lo que pide tu plan concreto: si pasas de noche por arriba, el frontal y la chaqueta dejan de ser opcionales. Puedes añadir lo tuyo.
Esta lista no es el reglamento de tu carrera. Lo dice la propia pantalla. El reglamento lo publica la organización, cambia cada edición y a veces se decide la víspera según el parte. Cuando una carrera oficial tiene su material publicado, TrackLAB lo muestra copiado de la web de la organización y te sigue diciendo que lo compruebes.
Tu cuerpo
Qué le va a hacer el recorrido a tus piernas: carga total, tiempo por zonas, fatiga acumulada, calorías e hidratación. También necesita peso y nivel en tu perfil, porque de ahí salen los números.
Lo que se te olvida y aquí no
Las paradas. El tiempo en marcha no es el tiempo de carrera. Race Strategy te deja decir cuántos minutos calculas parar en avituallamientos y los suma aparte, en lugar de estimarlos por su cuenta. En una ultra eso son horas, y es la diferencia entre la hora del cronómetro y la hora del reloj de pared.
El calor. No como un aviso genérico, sino integrado en el ritmo de cada tramo. Ver cuánto te cuesta de verdad el calor en una ultra.
La hora de salida. Es la palanca más barata que tienes: en verano, salir tres horas antes puede ahorrarte veinte minutos sin entrenar un día más.
Qué te llevas
- Dossier en PDF — perfil, ritmos, avituallamiento y cortes en un documento listo para imprimir o llevar en el móvil. El clásico papel doblado en el bolsillo, pero hecho con tus datos.
- GPX con waypoints — el plan al reloj, con los puntos marcados donde importan.
- Plan de crew — horas de paso con su ventana de margen, qué tienen que darte en cada punto y el enlace de mapa para que tu equipo llegue. Se manda por WhatsApp o se descarga en PDF.
Lo que no hace
Merece la pena decirlo claro, porque es la parte que distingue un plan de un adorno:
- No se inventa el reglamento de tu carrera. Ni los avituallamientos oficiales, ni el material obligatorio, ni los cortes. Eso sale de la organización, y cuando TrackLAB lo tiene, dice de dónde lo ha sacado.
- No te dice qué hacer. Los puntos críticos son descriptivos: te enseñan dónde se pone serio el recorrido. Sin un modelo de fatiga acumulada, un «sal conservador aquí» sería una corazonada con tipografía de dato.
- No estima lo que no puede medir. Los minutos que paras los pones tú.
Cómo empezar
- Sube el GPX de la carrera en el analizador.
- Comprueba que tu perfil tiene peso y nivel: de ahí salen los ritmos y todo lo demás.
- Elige qué día llevas y, si lo tienes, pon tu objetivo de meta y la hora de salida.
- Añade los cortes oficiales y los minutos que calculas parar.
- Descarga el dossier, manda el plan de crew y llévate el GPX al reloj.
Race Strategy forma parte de TrackLAB PRO y está disponible también durante tus primeros análisis gratuitos, así que puedes verlo entero antes de decidir.